Sandisk

SanDisk me envió la semana pasada algunas tarjetas CF y SDHC de su serie Extreme III a 30MB/s para que pudiese probarlas a conciencia y hablar de ellas. Desde que empecé en esto de la fotografía digital con la Canon EOS 300D he sido un fiel usuario de la marca que, a fin de cuentas, inventó las CompactFlash. Empecé con las ahora modestas Ultra de 1GB y con el tiempo continué haciendo acopio de otras de mayor capacidad hasta llegar a mi última adquisición, una Extreme III de 16GB que le va como anillo al dedo a los pesados archivos RAW de la 5D Mark II (por no hablar de los vídeos a 1080p, claro). Por este motivo, y por que esa Ultra de 1GB sigue funcionando como el primer día pese a las palizas que lleva dadas en el cuerpo, realmente no era necesario (aunque agradezco) que la marca se mostrase tan generosa. Hasta la fecha siempre he recomendado utilizar tarjetas de memoria SanDisk, no solo en ámbitos profesionales donde tienen un predominio indiscutible, sino también a familiares y amigos. Como se suele decir, lo barato sale caro, y ninguna otra marca me ha demostrado estar a la altura en términos de velocidad, resistencia y tecnología.

En cuanto a las tarjetas en sí, su velocidad no es tan solo un mero dato técnico, es una realidad apreciable sin cronómetro en mano cuando realizamos operaciones como disparar en ráfaga, grabar vídeo o transferir los archivos al acabar una sesión. Y si el salto de una tarjeta de gama media a una de gama alta es significativo en **velocidad, no lo es menos en **resistencia y durabilidad. La serie Extreme se caracteriza por ser capaz de funcionar bajo las condiciones más severas, resistiendo vibraciones, impactos y temperaturas comprendidas entre los -25 y 85ºC, un escenario en el que quien dudosamente sobreviviríamos seríamos nosotros. No hay ningún motivo que invite a la duda (especialmente teniendo en cuenta que SanDisk ofrece una garantía de 10 años para estas tarjetas) pero como es muy fácil leer estas cosas en la caja y sencillamente creértelas, voy a aprovechar mi viaje al desierto de Erg Chebbi dentro de dos semanas para ver si siguen siendo tan chulas después de trabajar junto a la 5DMk2 a una temperatura que puede llegar a superar los 50º (Alá no lo quiera).

Por cierto, aunque en la imagen de mi escritorio más arriba no se aprecia completamente, lo que tengo debajo del iMac es precisamente un lector de tarjetas Extreme Firewire Reader de SanDisk conectado mediante Firewire 800. Cuando pruebas uno de estos, descargar una tarjeta de memoria en cualquier otro dispositivo (incluyendo los Belkin que han pasado por mis manos) se convierte en una tarea lenta y tediosa. Lástima que sea tan difícil de conseguir, pero creedme, vale su peso en oro.

PD: En un futuro, espero que próximo, es probable que le ponga las zarpas encima a algunas Extreme IV, actualmente la crème de la crème con una velocidad que oscila entre los 40 (4 y 8GB) y los 45MB/s (16GB). Aquí sí, el precio es de momento una barrera infranqueable.