A principio de mes supimos a través de Bruno Abarca de Xataka Foto que el Peleng 8mm f/3.5 fisheye, uno de los objetivos ojo de pez más populares entre los habituales a los foros de Internet, había conseguido al fin un distribuidor oficial para España. Parece que no les va nada mal y en el momento de escribir estas líneas informan de que han agotado todas las existencias y no recibirán más unidades hasta finales de mes.

Su precio en monturas Canon y Nikon es de 320 euros, un gran precio teniendo en cuenta que es más o menos lo que me costó a mi en su momento cuando solo podía conseguirse trasteando en eBay y además incluye una pequeña guía escrita por el propio Bruno con algunos consejos para sacarle todo el partido. Nada mal, ya os digo, pero… ¿y que tal es el objetivo? Bueno, pues no se me ha ocurrido mejor modo de enseñároslo que montándolo en la 5D Mark II, una cámara bastante exigente con las ópticas que se le ponen delante.

Como sabréis, los Peleng se fabrican en Bielorrusia, y con máximo exponente de la ingeniería de un ex-componente de la URSS, parece que estén fabricados utilizando trozos de cañón de un antiguo tanque T-34 de la Segunda Guerra Mundial. En serio, cuando tienes uno de estos objetivos en la mano te sientes como el que sujeta un trozo del Muro de Berlín, te das cuenta de que si algún día tienes que recurrir a la violencia para defenderte de algún agresor, el objeto más potencialmente mortífero que tengas a tu disposición como arma arrojadiza será precisamente el Peleng. Su fabricación es tosca, con trozos de pegamento sobrante asomando aquí y allá, su tapa no sirve para nada y dependiendo de la unidad que te toque, probablemente sudaras más de la cuenta para lograr encajarlo, o lo que es peor, extraerlo, de la montura de tu cámara. Sin embargo, pese a lo dicho, es un objetivo del que nunca me desprenderé y que siempre recomendaré a los que les gusta divertirse haciendo fotos.

Dicho esto, debéis dar a las imágenes que encontraréis a continuación (recortes al 100% de diferentes áreas de la fotografía de más arriba) su justo valor ya que, cuando de divertirse se trata, tampoco hace falta ponerse quisquillosos con las aberraciones cromáticas y demás tonterías carentes de relevancia en una imagen de tu perro completamente cabezón.

Como veis, la nitidez general del objetivo no está nada mal, siendo sorprendentemente buena en los bordes pese a la extrema distorsión. No ocurre lo mismo con las aberraciones cromáticas, presentes en toda la imagen aunque más evidentes en los extremos. Si esto os preocupa, con un procesado adecuado y un poco de cuidado en el momento de realizar la toma (la imagen está tirada apuntando al sol en su máximo esplendor) puede minimizarse hasta niveles bastante aceptables.

Finalmente mencionar un detalle que se hace obvio en la primera imagen: el Peleng montado en una full-frame proporciona un circulo (casi) perfecto. Nuevamente, si esto no os gusta, mediante postproceso (recorte y/o corrección de la perspectiva) siempre tenemos la oportunidad de sacar algo más convencional.

Actualización: He disparado una serie de fotografías en las diferentes aperturas del Peleng y en ambos extremos del enfoque para que veáis un poco mejor el rendimiento del objetivo. Os dejo con los enlaces a las imágenes originales de 21 megapíxeles en JPG procesadas utilizando los ajustes por defecto de Lightroom 2.3:

Bonus: Y como extra, dos tomas más que le sacado a mi perro en 10 segundos mientras volvía al ordenador para subir las fotos anteriores ;)