“(…) La ley lo denomina un “derecho de remuneración de gestión colectiva forzosa”. A mi me parece más un impuesto indiscriminado de unos pocos que dicen defender los derechos de los autores y sólo defienden su generosa pensión vitalicia.”

No puedo estar más de acuerdo con este artículo de Caborian en el que repasan lo que nos cuesta a muchos fotógrafos la gracia del canon (el otro canon, no el fabricante de cámaras).